Tecnologías y emancipaciones

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A eso debería apuntarle la humanidad, en un sentido de construcción solidaria y comunitaria, al pulso del placer, el bienestar y la alegría. Pero lo que más se ha desarrollado desde el fondo de los tiempos, por los sectores no mayoritarios pero sí poderosos y muchos de sus siervos y siervas, son los mecanismos e instrumentos de la depredación: las armas, las formas de enajenación, las ideas que intentan colonizar las mentes, los cuerpos y los corazones de todos los seres vivos y sus relaciones.

Pero nosotras y nosotros, cada día que nos levantamos a bregar con la vida material, con los dolores del alma y el desamor, con los miedos que nos acechan, no lo hacemos en soledad, somos herederas y herederos de una colectividad fugitiva de la opresión y que de modos y formas distintas ha transcurrido por la historia empeñadas en la dislógica ante este mundo que intenta homogenizarnos al servicio, hoy, del mercado y sus propietarios blancos y masculinos.

Aquí, juntas y juntos nos reconocemos llenas de labores y empeños, haciendo desde nuestros aportes sencillos y contundentes lo que podemos. Sin embargo, necesitamos interpelar y cuestionarlo todo, sólo por el simple hecho de que nuestras acciones tienen limitaciones y necesitamos repensar, para no repetir, ahora que los tiempos se mueven de manera acelerada. Hablo desde Honduras, y eso da un ámbito de reflexión establecido, pero es posible que estas inquietudes vayan más allá de esa geografía breve donde una gran parte del pueblo sigue en la resistencia. Ojalá y esto sea de utilidad.

No es por las apologías de muerte que con tanto gozo Hollywood instala en las noches sin sueño de nuestras infancias, ni por predicciones mal entendidas de pueblos antiguos que anuncian fin y cambio de una época, es sólo que como dice Charly el tiempo es veloz, la vida esencial.

Estamos urgidas y urgidos de entender y proponer cambios no en la sociedad allá lejos, sino en lo que nosotras y nosotros estamos entendiendo desde nuestras ideas sobre la cultura y el cambio social, a partir de nuestra casa propia: el cuerpo sexuado y la vida colectiva hacia el mundo.

Nos urge cambiar los espacios separados por diálogos pendientes entre los movimientos sociales, separaciones que hemos adoptado por opciones ideológicas o financieras, cuando nos sometemos a las lógicas del dominio a través de quiénes pagan, o de quiénes definen las prioridades de la política pública, que muchas veces no definimos desde nuestra autonomía.

Se trata de abandonar el temor de enfrentar nuestros saberes con otros y otras; de saltar los prejuicios y de hablar, que es lo que más nos humaniza, conversar según el biólogo Maturana, es dar vueltas juntos. Por eso, él dice que la humanidad es sobre todo una serie de conversaciones.

Como sea, la cuestión es que la tecnología, y sobre todo la libre, tiene un potencial enorme para continuar en las fugas de estos sistemas que amenazan con la muerte de todo, sin embargo, el fondo no es el manejo adecuado, sino al servicio de quién o de qué ponemos este conocimiento. Su creación como propuesta ética, dice el propio Stallman, establece ya una apuesta de mundo, desprivatizado y compartido, un eje necesario en todos nuestros intentos emancipadores.

Pero más. Aquí, en este Taller de Comunicación Popular y Tecnologías Libres, hemos estado con nuestras labores y ámbitos de acción, y seguro vamos a cualificar lo que ya hemos estado haciendo y las herramientas tecnológicas ayudan muchísimo a esto. Pero ¿cuál es este mundo que estamos deseando? Seguro no es un conjunto de puntos por resolver o una agenda, como se dice.

Cuando los sistemas de dominación pegan en mi cuerpo no es casual que yo sea mujer, que viva en Honduras, que sea desempleada y que esté en la resistencia. La dominación ocurre al mismo tiempo, es decir, se articula y cae sobre cuerpos y pueblos concretos e históricos. Por eso no podemos responder a pedacitos. Las mujeres con las mujeres, la juventud con la juventud, las trabajadoras y trabajadores entre ellos, ya no nos alcanza y de eso da cuenta la resistencia hondureña, revuelta ante la necesidad de cuidar la vida, la justicia mortalmente herida por este golpe de Estado de junio de 2009.

Necesitamos abrir los círculos, y eso da mucho miedo, porque salir de los espacios de la seguridad de las mismas caras y las palabras que sabemos nos van a aprobar, nos tambalea existencial y políticamente.

Pienso que estamos en este mundo para saltar no porque queramos sino porque así nos toca, hasta cuando no lo decidimos, alguien por ahí nos da un empujoncito. Entonces esto de vivir es saltar al vacío, y tal vez sin red, tal vez con red, depende de lo que nosotras y nosotros construimos.

Nuestra idea del mundo, resumo de este Taller, tiene que ver con el software libre porque es la libertad lo que nos atrae, pero si queremos ser coherentes debemos poner la libertad como rosa de los vientos en todo lo que hacemos, en quiénes somos, en las familias, en las relaciones personales, en la expresión de quiénes somos, en los espacios de la reflexión política. No podemos sólo llevar una herramienta libre sin que se libere el modo y las formas de entender la política, el amor, la maternidad, el arte y la economía. Porque la libertad crece en libertad, sino se hace mierda.

por: Melissa Cardoza

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