Triunfa el continuismo

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La diferencia en más del doble de votos a favor de Santos en la primera vuelta, 14,7 millones de votos contra 6,7 millones para Mockus, no sólo se mantuvo, sino que creció, reforzada por la alianza con los partidos Conservador y Cambio Radical, ambos aliados del uribismo, además de un sector del opositor Partido Liberal, que le permitió al candidato oficialista más de 9 millones de votos, 69,05%, contra un poco más de 3.5 millones de sufragios, 27,52%, para Mockus.

Sin embargo, el aumento del abstencionismo, 56%, en comparación con el 50,1% de la primera vuelta, más el 27,52% de votos alcanzado por Mockus, indica que más del 88% del electorado no aprobó el continuismo, lo que algunos analistas consideran la punta del iceberg de la tensión social colombiana. Después de ocho años de gobierno, el 60% de los colombianos están por debajo de la línea de pobreza y el país tiene los más altos índices de desempleo de América Latina.

De un potencial de 29,9 millones de votantes sólo sufragaron 13,3 millones de electores. Gran parte del abstencionismo está formado por 7 millones de colombianos sumidos en la pobreza y otros 4 millones en estado de indigencia.

Con un conciliador discurso hacia la oposición, el presidente electo reafirmó el continuismo de la política uribista, en particular hacia el conflicto interno con la guerrilla de las FARC, distanciándose de las tensiones de su antecesor con el Poder Judicial, al que prometió “respeto, colaboración y autonomía”. Respecto a la esfera internacional, Santos prometió que “la diplomacia y el respeto serán el eje de las relaciones internacionales”.

El presidente electo de Colombia posee una larga hoja de servicios públicos, habiéndose desempeñado como ministro de Defensa y Hacienda y Comercio. Procedente de una de las familias más poderosas de la política y el periodismo colombiano, Santos estudió en las universidades de Harvard y Kansas, en EE.UU., y en la Escuela de Economía de Londres, en el Reino Unido. Inició su carrera política en el Partido Liberal, del cual se separó en 2004 para fundar junto a Uribe, el Partido de la Unidad Nacional.

Durante los dos gobiernos de Uribe, Santos fue su mano derecha en temas económicos y de seguridad. Como ministro de Defensa, logró asestar duros golpes a las FARC, fue señalado por los asesinatos de jóvenes que eran presentados por el ejército como guerrilleros muertos en combate, asumió la responsabilidad por la violación a la soberanía ecuatoriana tras el bombardeo sobre un campamento de las FARC por lo que enfrenta proceso judicial en Ecuador, y estuvo a cargo de las negociaciones y firma de un acuerdo militar con EE.UU. para el uso de 7 bases militares colombianas por las tropas norteamericanas, hecho que deterioró las relaciones diplomáticas y comerciales con Venezuela. Algunos especialistas consideran que su mayor reto de gobierno será el continuismo sin Uribe.

Por su parte, Mockus reconoció la victoria de Santos y anunció que realizará un “control político justo”, con actitud crítica a partir del 7 de agosto, fecha en que Santos asumirá la presidencia; en la perspectiva de conquistar el mayor número de alcaldías y gobernaciones en los comicios regionales de 2011.

por Alfredo García, fuente: Panorama Mundial

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