Un campesino cubano en tierra haitiana

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Caminos

Ramiro Cuesta es un guajiro de Gibara, en Holguín, que este 17 de mayo celebra en Haití, el Día del campesinado cubano. Desde allá accedió a responder este cuestionario de Caminos.

¿Qué te hace sentir orgulloso de la cultura campesina cubana sobre todo ahora que estás un poquito más lejos de tu tierra?

Son muchos los factores para sentirse orgulloso de nuestra cultura campesina, en primer lugar, las formas y maneras de producir y conservar alimentos, principalmente quienes viven en zonas con condiciones naturales difíciles (zonas secas, montañosas, etc.), la cooperación entre campesinas y campesinos, la acogida en sus casas, la música…

¿En medio de una brigada campesina con procedencias nacionales diversas qué preocupaciones comunes tienen y qué anhelos comparten campesinas, campesinos de diferentes lugares de nuestra América?

Son diversas y muchas afines: las luchas por reformas agrarias sociales e integrales, contra las privatizaciones de la tierra, los latifundios, los agronegocios (transgénicos, monocultivos, biocombustibles, tóxicos…); los desalojos, asesinatos y represiones, figuran como primer eje de las demandas del campesinado latinoamericano. También el acceso a la educación, a la salud, a los servicios de agua y a una vivienda digna, en resumen, las luchas por reivindicaciones sociales.

Compartimos muchos anhelos: respetar y coexistir pacíficamente con todas las formas de existencia, producir alimentos sanos para nuestras familias y pueblos y autoabastecernos, el acceso a los mercados sin intermediarios ni monopolizaciones, precios justos, formas cooperativas de producción, distribución equitativa de los bienes y riquezas, producciones y consumos responsables.

¿Cuáles son los principales aprendizajes que atesoras hasta hoy luego de tu vivencia con familias campesinas haitianas?

Son muchos los aprendizajes: la bella lengua del pueblo, las formas de producir, conservar y cocinar los alimentos, sus danzas y bailes, sus religiones, las formas de comprender la vida y la muerte, la ocupación y explotación que han sufrido y sufren, la represión de una ocupación militar ilegítima que asesina, roba, viola y veja. He tenido el orgullo de compartir el mismo pan, el agua, dormir en la misma cama, ir a la misma iglesia, a la misma ceremonia religiosa, sentir la misma opresión y alegría. Me siento muy honrado de haber compartido y seguir haciéndolo en estos días con el hermano pueblo haitiano.

¿Qué saberes tuyos han sido los más útiles allí?

Pienso que he aprendido más que lo que he aportado, lo real es que hemos compartido y mezclado los saberes. Los resultados siempre son asombrosos cuando todas y todos juntas, juntos dialogamos nuestros saberes.

¿Cómo vas a celebrar el 17 de mayo?

Como siempre lo celebro, recordando con mucho respeto a quienes han luchado y luchan por un campo armonioso, respetuoso y digno, a quienes han muerto, a mis hermanas campesinas y hermanos campesinos; tomando un trago de ron o una cerveza para brindar por quienes ya no están, por quienes sí están y por quienes vendrán.

¿Cuáles son para ti los principales desafíos de las mujeres y los hombres del campo cubano hoy?

Producir alimentos para nuestro pueblo sin agroquímicos, respetando el derecho a y de la vida. Romper con viejos esquemas de producción insostenible, buscar formas sustentables de relacionamientos, producciones y consumos.

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