Un sueño que camina

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Cae la tarde de este 25 de abril y estamos todas y todos reunidos en una céntrica calle de El Vedado, en el corazón de La Habana. Se abren las puertas del Teatro Auditórium Amadeo Roldán. El espacio es pequeño, cada vez más pequeño. Somos una multitud tierna e inmensa que nos abrazamos, besamos y hablamos a coro, casi gritando. Somos una pequeña multitud de gentes de todos los colores, credos y procedencias, una masa compacta que celebra los primeros veinte años de vida del Centro Memorial Martin Luther King, Jr., (CMMLK) una institución macroecuménica de inspiración cristiana que desde hace dos décadas abrió sus puertas a nuestro pueblo y a las luchas populares de este continente.

Ninguna batalla del Centro ha sido ganada en solitario. Por eso esta celebración — a la que asisten educadores, teólogos, pacifistas, dirigentes de movimientos sociales colaboradoras y colaboradores de toda la isla, y de varios países de la región—, es un homenaje compartido en cada lucha, en cada meta, en cada triunfo o fracaso, en cada sueño y esperanza.

Muchos hombres y mujeres de diversas profesiones, nacionalidades, practicantes o no de una fe religiosa, forman parte activa de este aniversario. Ellas y ellos avivan con su esfuerzo las iniciativas nacidas no sólo desde el Centro sino aquellas surgidas en diferentes sitios, incluso, en los más intrincados rincones del país.

Miles de razones para luchar, vivir y amar

Tal vez porque somos pequeños, y porque hemos repartido nuestra casa, compartido nuestro pan y nuestra sal con esos, los humildes, los pequeñitos que han de ser siempre levantados, nuestro Centro recibió ayer de manos de Abel Prieto, Ministro de Cultura de Cuba, la Medalla Alejo Carpentier, que otorga el Consejo de Estado por estos “veinte años de marcado compromiso social y presencia transformadora junto al pueblo cubano”. Y también, la Distinción por la Cultura Nacional, entregada con toda justicia, a Raúl Suárez, pastor bautista y director del CMMLK.

En agradecimiento a tan significativos reconocimientos, Suárez dijo que “el Centro ha orientado las manecillas del reloj hacia el sur, donde están los pueblos que evangelizan. Hemos echado nuestra suerte con los movimientos sociales, con los hombres y mujeres de buena voluntad”.

Pero el abrazo y la palabra también fueron gestos de nuestro compartir cotidiano. Por eso numerosos amigos y amigas de América Latina y Estados Unidos, entre ellos, el reverendo Lucius Walter, director de IFCO-Pastores por la Paz; Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz; Blanca Chancoso, líder indígena ecuatoriana; Joao Pedro Stédile, dirigente social del Movimiento de Trabajadores Sin Tierra de Brasil y Nelly Ritchie, obispa argentina de la Iglesia Metodista aunque no pudieron estar presentes en la noche de ayer, nos enviaron sus felicitaciones, que pudimos ver y escuchar en una pantalla gigante por la que también pasaron imágenes del quehacer de estos veinte años de vida y lucha de nuestro Centro.

“Para mi —expresó Adolfo Pérez Esquivel— es una alegría poder compartir con ustedes, saludarles, enviarles un fuerte abrazo y agradecerles también toda la lucha, el esfuerzo y la contribución que hacen por el pueblo cubano pero también por todos los pueblos de América Latina y del mundo. Este es un momento de alegría pero también de reflexión frente a los desafíos que hoy tiene nuestro continente y el mismo pueblo cubano para seguir construyendo su futuro. El Centro “Luther King” en estos años ha hecho una contribución muy importante al acompañamiento de la fe y al compromiso concreto por la vida de los pueblos”.

También desde los Estados Unidos y con el propósito especial de compartir nuestra alegría, llegó anoche el reverendo norteamericano Joel King, primo primero de Martin Luther King, Secretario Ejecutivo de la Convención General Bautista de la ciudad de Ohio, y amigo entrañable de nuestro Centro. En sus palabras de felicitación King se refirió al legado histórico del Dr. Martin Luther King para con su pueblo y los pueblos del mundo y a la semilla solidaria, sembrada en Cuba, en el Centro que lleva su nombre en La Habana.

“Estoy aquí —dijo Joel King— para expresar mi amor y apoyo al reverendo Suárez y al CMMLK”. Emocionado, recordó las palabras dichas por su primo Martin Luther King en 1963, que resuenan como campanas y perenne profecía: “Hemos aprendido a volar en el aire como las aves y a nadar en el mar como los peces, sin embargo no hemos aprendido el arte sencillo de aprender a vivir juntos como hermanos. Nuestra abundancia no nos ha traído ni la paz de la mente ni la serenidad de nuestro espíritu”.

La única fuerza que nos salva es el amor

Y nombre de ese amor, nuestros cinco hermanos René, Ramón, Gerardo, Fernando y Antonio, injustamente encarcelados en prisiones de los Estados Unidos, quisieron sumarse a nuestra celebración, como también lo hicieron sus madres y esposas. En un sentido mensaje, los Cinco, expresaron: “En el vigésimo aniversario de la fundación del Centro Memorial Martin Luther King reciban nuestro reconocimiento, gratitud y cariño por la abnegación con que cada día asumen cada tarea inherente al proceso de construcción de una sociedad fraterna en nuestra amada patria. Estamos convencidos de que todos unidos lograremos ser mejores seres humanos y alcanzaremos ese mundo mejor al que aspiramos”.

También en nombre del amor y la amistad, nos honró con su presencia y su sabia palabra el fraile dominico brasileño Frey Betto, un hermano entrañable, un amigo sincero, alguien que demuestra desde su pensamiento y hacer cotidiano que la emancipación de los pueblos es la razón de ser de las y los revolucionarios que asumen en su andar las subvertidas pretensiones de Jesucristo, Marx y Paulo Freire.

Luego de un muy jocoso saludo con alusiones al partido de béisbol que estaba teniendo lugar en la heroica ciudad de Santiago de Cuba entre los equipos de Santiago e Industriales, Betto comentó: “Me siento una especie de padrino del Centro Martin Luther King. Este mes de abril es muy significativo porque el pasado día 4 se conmemoraron 39 años de la “transvivenciación” de Martin Luther King. A mí no me gusta la palabra muerte porque si creo que de este lado la vida es tierna, del otro es eterna por eso prefiero decir “transvivenciación”. Y claro, conmemoramos también los veinte años de creado este Centro y el 2 de mayo, recordaremos también la “transvivenciación” de otra persona fundamental para la trayectoria de este Centro, el profesor brasileño Paulo Freire”.

Al referirse a la educación popular como herramienta y concepción política emancipadora, dijo que parte de la experiencia misma de la gente, es una metodología inductiva, lo que permite que mucha gente, gente pobre de los países capitalistas puedan conquistar su autoestima. Por ejemplo, en nuestros países existen muchas personas que son analfabetas, otras no han podido concluir sus estudios porque han tenido que dedicarse al trabajo de forma precoz para poder mantener a su familia, de manera que existe la idea de que cultos son aquellos que han sido escolarizados e ignorantes aquellos que tienen poca o ninguna escolaridad. Paulo Freire rompió este mito. Él nos enseñó que ninguna persona es más culta que otra. Hay distintas culturas socialmente complementarias”.

En las palabras que dieron cierre a la gala cultural por el vigésimo aniversario del CMMLK —en la que participaron el grupo Vocal Leo y la trovadora Luiba María Hevia— Betto sentenció: “en cada nueva generación tenemos que trabajar las potencialidades del amor. El socialismo es el nombre político del amor, porque vivir en el socialismo es saber compartir, ser generoso, pensar primero en lo comunitario antes que en lo individual, dar la vida, como lo hizo Luther King, el Che para que otros y otras tengan vida, como también lo hizo Jesucristo. Pero eso significa un proceso educativo. Con cada generación tenemos que hacer un proceso educativo para el amor, o si que quiere, para el socialismo, es decir, educación para la revolución. En muchos países de América Latina la educación popular ha contribuido a que la gente se valga por sí misma y comprenda la importancia de los derechos sociales y que la vida de cada uno de nosotros en un momento tiene que dar un salto y es, precisamente ese salto, es que distingue a las personas. La humanidad se divide entre aquellos que miran la vida como mero fenómeno biológico; es decir hay que trabajar para tener dinero, para comer y satisfacer determinadas necesidades, y otra parte, lamentablemente menor, que no sólo miran la vida como fenómeno biológico sino como fenómeno biográfico e histórico. Es decir, la vida de un hombre, de una mujer, de una nación es vida que tiene que generar otras vidas, porque el proyecto humanitario nos engloba a todos y a todas. Esa es la visión cristiana más profunda, que también es la visión del socialismo. Es decir, tenemos que ser capaces en cada nueva generación de reinventar las herramientas de formación para el altruismo, la solidaridad, para el amor, para la vida.”

Betto, quien es además profesor y autor de numerosos libros, aseveró: “el socialismo está siendo reinventado en Cuba. Este país tiene singularidades y mucha gente en el mundo se asombra de que Cuba no haya sido víctima del efecto “dominó”, incluso algunos me lo han preguntado. Y les he dicho: cuando llegué a Cuba pensé encontrarme en cada esquina una estatua de Lenin, una estatua de Marx o de Engels, sin embargo, encontré un señor calvo, con unos bigotes grandes, que no conocía bien, llamado José Martí. De modo que comprendí que esta es una revolución que se ha construido desde sus propias raíces, desde su propia cubanidad, y siempre con un fuerte sentimiento de solidaridad internacionalista. Y Cuba es para nosotros como un termómetro. Ustedes tienen la capacidad de mirar la realidad desde otra óptica, y es lo que Freire nos ha enseñado y también lo que hace esta revolución con su historia y con su práctica”. Y enfatizó, finalmente, “Jesús me ha enseñado que debemos estar al lado del oprimido aún cuando pensamos que no tiene la razón. Y la historia demuestra que nunca nadie se ha equivocado cuando se pone al lado de los pobres, de los oprimidos, de los excluidos. Ese es el mérito de la revolución cubana, de este Centro Memorial Martin Luther King que ha hecho una pequeña pero importante contribución a la tarea cotidiana que es construir día a día el socialismo y demostrarnos a los que vivimos fuera que esa no es solamente una utopía, es una esperanza y una posibilidad”.

Compartieron la gala por los primeros veinte años de fundación del CMMLK Ricardo Alarcón presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular; Caridad Diego, jefa de la Oficina de Asuntos Religiosos del PCC, familiares de René, Antonio, Ramón, Fernando y Gerardo, junto a las trabajadoras y trabajadores de nuestro Centro.

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