“Vamos a cantar por la Paz, nada más que eso”. Entrevista a Juan Formell, a propósito del próximo concierto junto a Juanes en La Habana

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Con un aval de treinta años marcando pautas en la música bailable en la Isla y el mundo, los Van Van tienen en su haber más de veinte discos, un Grammy y otras cuatro nominaciones para el mismo, amén de otros muchos premios y reconocimientos. A lo largo de tres décadas, la orquesta ha ofrecido conciertos en múltiples escenarios de EE.UU., Inglaterra, Francia, Austria, Suiza, Alemania, Holanda, Japón, Perú, Ecuador, Brasil, Argentina y Puerto Rico, por citar algunos de los sitios del orbe donde se han presentado.

Para Juan Formell, director y fundador de la agrupación, la historia de este concierto se remonta a unos años atrás cuando en un encuentro con el músico colombiano, este le expresó su admiración por la orquesta cubana. Precisamente con la anécdota de aquel encuentro, comenzó esta conversación.

“Juanes me dijo que él nos había visto en una actuación, no sé si fue en San Francisco o en Los Ángeles, y le provocó empezar a hacer cosas diferentes en cuanto a su música, porque él hace una especie de rock latino y como Van Van es una fusión de muchas tendencias, parece que le sugirió nuevas ideas. Eso fue en un festival en Canarias, en una conferencia de prensa, donde también Chayanne me afirmó algo similar.

“O sea, aunque a mí la invitación me tomó por sorpresa como es lógico, lo aclaro porque la gente piensa que la decisión de que tocáramos nosotros fue del gobierno o el Ministerio de Cultura de aquí y no fue así. En realidad fue Juanes quien manifestó haber oído mucho a Silvio, a Amaury y a los Van Van, y propuso que estuviéramos. Él también expresó que le gustaría mucho cantar con la orquesta, veremos si eso en efecto ocurre”.

Con el precedente de este diálogo, ¿qué sintió entonces Formell ante la invitación a integrar el concierto del próximo 20 de septiembre?

Esta es una propuesta a nivel mundial y es muy interesante tanto para la orquesta, como para Cuba, aunque el Concierto por la Paz ha creado un ambiente a veces desfavorable por las opiniones expresadas en Miami, otros se han manifestado muy bien. Hay gente un poco confundida cuestionando que si tocaba Silvio, por qué no tocaba Gorki. Gorki no tiene nada que hacer ahí, estando Juanes o no, no por sus posiciones políticas, sino porque artísticamente no hace nada de valor.

“Para nosotros es un honor haber sido escogidos porque esto lo va a ver el mundo entero, ya me han preguntado sobre el tema medios internacionales como Reuters, Radio Nacional de España… lo cual da la medida de la expectativa creada, favorable para nosotros, pues personas que tal vez antes no sabían sobre los Van Van, comenzarán a conocernos por esta vía a partir de ahora. Me siento muy honrado y la orquesta también”.

Los Van Van están habituados a trabajar en escenarios de primer nivel, pero, ¿qué expectativas tienen, sobre todo los músicos más jóvenes de la orquesta, con el concierto donde se presupone que actuarán reconocidos músicos de diversas partes del mundo?

No solo los más jóvenes tienen expectativas, eso es importante hasta para mí, porque una cosa es que en determinados festivales integremos la programación al igual que músicos de renombre —este fue el caso de uno reciente en Jamaica donde estaba Lionel Richie, pero no lo vimos, porque él estaba un día y nosotros otro; tocamos también en el Festival de Montreal donde estuvo Stevie Wonder, pero cuando nosotros trabajamos él ya no estaba allí— no es lo mismo este concierto donde vamos a compartir el escenario con figuras como Juanes, Miguel Bosé u Olga Tañón.

“La orquesta ha trabajado en lugares muy importantes, hemos estado en el Carnegie Hall en Nueva York, en el Albert Hall en Londres, en lugares famosísimos donde a cualquiera le gustaría trabajar, pero en otras condiciones y sin la promoción requerida, no ha trascendido tanto. Esto es distinto, es un concierto donde vamos a estar todos juntos y donde la promoción se está haciendo a ese mismo nivel, para nosotros es algo nuevo”.

Usted mencionaba ahorita las manifestaciones desfavorables y las acciones intimidatorias que este concierto ha provocado por parte de los grupos de ultraderecha de Miami. ¿Por qué puede molestar tanto un evento en favor de la Paz?

Ellos plantean que el concierto debía ser por la libertad, pues según ellos en Cuba no la hay. Yo entiendo el término «paz» tal como lo usa Juanes, y no tiene nada que ver con la acepción de «libertad» de Miami. El término «paz» no está relacionado directamente con nuestro país, la Isla es el escenario escogido por él, como escogió el año anterior la frontera entre Colombia y Venezuela, él está abogando por la paz mundial, ahí vamos a incluir a Afganistán, a Iraq, a todas las guerras que en el mundo se han producido, muchas iniciadas durante el gobierno de Bush que todavía perduran.

“Por ello, está abogando por que figuras importantes de la música trabajen a favor de la paz mundial. La música política es otra, creo que ni siquiera Silvio toque ese punto, porque él tiene muchísima música que no lo es, Amaury igual y nosotros aún más. Yo entiendo el sentido del concierto por la paz, pero tengo otra educación diferente.

“Carlos Vives decía que a él no lo habían invitado nunca a Cuba, a mí tampoco me han invitado nunca al carnaval de la Calle 8 en Miami, si vamos a hablar de quién ha invitado a quién. A los Van Van les han negado la visa, luego de haber ganado el Grammy, las cuatro veces que hemos estado nominados, entonces ¿de qué estamos hablando? Quienes no quieren venir son ellos, pero tampoco hay mucha gente a la altura de ese concierto, con figuras mundiales, porque muchos pueden ser conocidos a nivel local en Miami, pero no han llegado, como se dice, a meter un palo mundial, entonces no están en el derecho de estar aquí.

“Este concierto ha sido un paso muy noble del gobierno cubano, a pesar de toda esa tirantez que hay en el mundo y sobre todo con los EE.UU., facilitar que se haga un concierto de este tipo aquí. Juanes no ha puesto limitaciones, escuché que él mismo va a financiar esto, porque no ha encontrado patrocinador y le sale carísimo, o sea, no es un capricho ni mucho menos. A mi juicio es inteligente que se produzca esa ruptura de presión entre los EE.UU., Cuba, la comunidad cubana en el exterior, todas esas relaciones a mi parecer se aliviarían mucho con este evento”.

Hay quienes plantean que el concierto de Juanes podría ser una puerta de entrada a nuevos intercambios con otros artistas de renombre mundial, ¿qué podría significar para los músicos y para el público cubano en general, este intercambio?

Para el público cubano es fantástico, sobre todo para la juventud, el poder ver que hay posibilidades de hacer un evento de este tipo en un escenario nuestro como la Plaza de la Revolución, que casi siempre ha sido un escenario político. Este es un buen momento de apertura a todos los niveles. El saldo es favorable, el mejor modo de lograr cambios es precisamente a través de la cultura, esa es la forma más noble, no a través de una guerra.

“Al final en EE.UU., incluso con toda la tensión que hay, lo van a ver de esa manera, porque no estamos hablando de Miami solamente; nosotros hemos hecho giras grandísimas por EE.UU. y donde único nos hemos encontrado problemas es en Miami, pero esa ciudad no es el mundo, y cuando ese mundo ―que tampoco es EE.UU.― se entere de esto y vea lo bonito que puede ser, se van a aflojar muchas tensiones y habrá otra opinión con respecto a Cuba”.

¿Cuándo estaría concretándose el programa?

La semana próxima creo, estamos muy pegados, pues se supone que se deben hacer cosas con él y esto lleva tiempo de ensayo, montaje, debe haber algún ensayo general, uno o dos quizá, me imagino que Juanes deba trasladarse a Cuba cinco o seis días antes. Él estuvo aquí en una ocasión, llegó de improviso, y contactó con Amaury, con Silvio, fue al Instituto de la Música, planteó la idea y lo aceptaron. Luego se le planteó al Ministerio de Cultura y al Consejo de Estado la idea de tocar en la Plaza y se aceptó la iniciativa. Me parece que nosotros vemos el concierto desde un punto de vista y la gente afuera lo ve de otra manera.

Llama la atención que primero se manejaron muchísimos nombres, luego se fueron decantando, pero sobre todo la presión ha estado concentrada fundamentalmente sobre Juanes, incluso le han enviado algunos correos amenazándolo de muerte, y aún así él ha sostenido la posición de dar el concierto.

Juanes es un cantante que está hecho, hecho porque tiene la madurez suficiente para asumir las consecuencias de su decisión desde todo punto de vista. Incluso para él se aplica la frase de “lo que sucede conviene”, porque con esta campaña mediática va a vender más discos y lo va a conocer más gente en el mundo. Cuando él ha insistido y se ha arriesgado tanto, es porque está convencido de que lo que va a hacer es limpio, es por la Paz, no es algo ideado por el gobierno cubano, se ha adaptado incluso el escenario, porque primero se iba a utilizar la imagen de Martí de fondo y ahora será la Biblioteca Nacional, o sea, la imagen es totalmente apolítica. Vamos a cantar por la Paz, nada más que eso.

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