Vivir para actuar. Entrevista al joven haitiano Reniteau JEAN

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Tamara Roselló Reina

A Reniteau lo conocí en la Facultad de Comunicación de la UH, donde los dos estudiamos a inicios de los 2000. Las redes sociales virtuales nos conectaron no hace tanto tiempo. Supe que se desempeñaba como profesor universitario y que conservaba intactos muchos recuerdos de aquellos años estudiantiles, de su vida entre cubanas y cubanos.

Cuando conocí la noticia del terremoto de grandes proporciones en la vecina nación haitiana, del 12 de enero pasado, no pude evitar pensar en él. ¿Cómo estaría? ¿Sería uno de los sobrevivientes? ¿Y su familia? El único contacto para salir de dudas, me lo proporcionaba Internet, así que decidí escribirle y junto a mi mensaje otros tantos, le pedían señales, le ofrecían apoyo.

Unos días después Reniteau nos contestaba a todas las personas preocupadas por él y por sus coterráneos. Las proporciones de la catástrofe las imaginábamos por las informaciones que llegaban, pero él nos dio su mirada conmovedora y a la vez, cargada de fuerza. Entonces pensé compartir con los lectores y lectoras de Caminos, algunas de sus impresiones, que resultaron ser un poco más extensas que las que a continuación leerán.

Pronto serán cuatro meses del terremoto devastador que sacudió varias zonas del territorio haitiano y que conmovió a la comunidad internacional, ¿qué es lo más impactante para ti, de lo que ha vivido tu pueblo después del 12 de enero pasado?

“El 12 de enero fue un día como todos los demás. Yo estaba en mi oficina de la Universidad preparando un evento bajo el lema “Cuáles perspectivas para Haití” junto con un grupo de jóvenes haitianos, que cursan estudios en República Dominicana. Luego partí a visitar a una amiga. Menos de dos minutos después, vivía el evento telúrico desde lo alto de una escalera. La hija de mi amiga milagrosamente sobrevivió. Con sus dos añitos, la sacamos debajo de los escombros.

“Me dije: estoy frente a una catástrofe sin igual. Cruzaba calles llenas de carros en todos los sentidos, con personas heridas. Vi cadáveres, olí sangre, ayudé a personas desconocidas sin saber cómo iba mi propia familia y mi amada novia Edithe, que estaba en otra universidad, donde imparto temas de Comunicación.

“Me impactaron tantos cadáveres, tantas promesas, tanta desorganización, tantos soldados (que afortunadamente disminuyen), tanta impotencia de mi gobierno, tantas declaraciones, tanta desolación, pero a la vez, tanta buena voluntad y capacidad de adaptación. Me impactaba también la declaración de Fidel Castro (mi héroe humano. Jesucristo es mi héroe divino)”.

¿Cuánto ha cambiado tu vida a partir de esa fecha?

“Vivir para actuar, así resumo mi filosofía. Debo esforzarme por mi país, actuar para bien porque mi pueblo lo merece”.

¿Crees que las propuestas y alternativas que se han ofrecido para ayudar a la reconstrucción del país, se puedan encaminar hacia el desarrollo soberano del pueblo haitiano?

“En Haití actualmente todos los fondos o la mayoría pasan por las ONGs que son una manera de justificar soluciones cosméticas. Con un Estado destruido por el derrumbe de todas las instituciones físicas, los recursos humanos necesitan algo para movilizarse. Con los informes que salen cada año de que Haití forma parte del club de los cinco países más corruptos del mundo, ¿usted cree que van a entregar los miles de millones al sector público? ¡No y no!

“¿Quién se ha preguntado sobre los costos organizativos de la recuperación y de la «reconstrucción», palabra prestada a burlas en esta situación, -Haití no responde a ninguna norma urbanística moderna? Se sabe donde están las fallas sísmicas. Entonces se debería decidir si cambiamos la capital de zona o si la dejamos donde mismo. Hay personas que están recuperando sus casas sin ningún estudio ingenieril serio.

“El desarrollo soberano del país empieza con el desarrollo de las provincias porque tras el terremoto, muchos haitianos fueron amputados en Jimani, un poblado fronterizo sencillamente porque no hay hospitales haitianos respetables y respetados allí, capaces de ofrecer apoyo ante esta catástrofe.

“Haití fue durante la catástrofe un punto donde se jugaba la política internacional hegemónica, desde nuestro aeropuerto entregado a los norteamericanos que no dejaban aterrizar a los aviones franceses, ni siquiera con su carga urgente de hospitales de campaña. Fueron obligados de aterrizar en República Dominicana con lo que se demoró más la ayuda. Resultado: más muertes y eso es de interés para los grandes medios de difusión estadounidenses, que ofrecieron imágenes de desolación.

“En medio de toda esta desolación, somos muchos los que nos decidimos a trabajar, a ayudar, a aliviar y somos jóvenes. Siempre hacemos comentarios y buscamos la forma de producir buenos resultados porque no queremos maquillar, la exigiblemente buena solución tiene que ser duradera y viable”.

¿Cómo quedó el sistema educacional?, ¿qué medidas se han tomado para retomar la formación de niños y jóvenes?

“Más de 80% del sistema educativo y de los demás sistemas en Haití, pertenecen al sector privado. Las escuelas fueron destruidas considerablemente. En estos momentos se nos hace difícil, por buena voluntad que tengamos, prodigar buena educación.

“El 5 de abril fue la reapertura de las escuelas. Hubo un lanzamiento tímido de las actividades docentes ese día. Se han levantado construcciones efímeras en los sitios de las escuelas derrumbadas. En un solo lugar se albergan más de tres escuelas según las necesidades del momento.

“Hay un calendario de funcionamiento matutino y vespertino. Pero la disponibilidad de recursos financieros gubernamentales es un imposible en estas circunstancias. Por su parte las universidades fueron también destruidas. Ahora necesitamos la ayuda de universidades extranjeras para la formación de los jóvenes haitianos.

“La República Dominicana alberga desde antes del sismo más de 30 mil estudiantes haitianos, mientras las universidades haitianas (públicas y privadas) solo acogen a unos 17 mil educandos. Ahora, más que nunca, se ofrece la gran oportunidad de hacerlo todo como se debe porque transitamos por una fase inicial en la capital. Vale recordar que en la República de Haití hay dos países: Puerto Príncipe, donde se concentra todo y, el resto del país, donde nada hay.

“Ahora solo se debe limpiar y planificar, como empezar y adelante”.

¿Cómo el pueblo haitiano se organiza y participa en este proceso largo de recuperación?

“Se ha hecho un gran esfuerzo, pero es ínfimo frente a la necesidad que se exhibe cada día. Hay tres niveles en la recuperación: la urgencia (un mes), la relocalización (3 meses) y la ubicación definitiva (largo plazo). Nos encontramos en un periodo difícil.

“El plan de reconstrucción ha chocado con murallas legales. Ahora que se acerca la temporada ciclónica, otros desafíos nos esperan y no quisiera vivir la experiencia del 2008 cuando sucesivamente fuimos golpeados por 4 huracanes: Fay, Gustav, Hanna e Ike.

“Con la lentitud al reubicar a la gente las amenazas son más inminentes con las lluvias de mayo. Al parecer la naturaleza no va a esperar que nos despertemos y actuemos. Pero si nadie concibe un plan urbanístico con todas las normas, que se preparen los periodistas a reportar otras catástrofes en Haití”.

Hay una amplia presencia de personal de la salud cubana allá y más recientemente se sumó a ellos la brigada artística Martha Machado, con la premisa de no solo sanar los cuerpos, sino también las almas, ¿cómo aprecias la integración de esos cubanos y cubanas con el pueblo haitiano?

“En nombre del pueblo haitiano, agradezco la presencia cubana que debería unirse con la venezolana para mejores resultados. Toda brigada cubana en Haití tiene que basarse en dos criterios especiales: el alto nivel profesional y los lazos lingüísticos; lo que permite una rápida interpenetración con la garantía asentada en profesionales éticamente bien parados y con un nivel ideológico a toda prueba. El actuar de un médico puede ser mecánico: me duele la cabeza un poco por ejemplo, se me administra unas pastillas de paracetamol y puede que se me alivie. Pero cuando se trata de la psicología de unas personas traumatizadas, el contacto debe ser personal (sin mediación de un traductor) y el escuchar a la gente es más que importante.

“Me gustaría que se construyera una base nacional de amigos de la Revolución Cubana reconocida por los dos gobiernos y así los cubanos podrían insertarse mejor en las comunidades haitianas y se establecería un mejor puente.

“Es tiempo de actuar, yo he visto a muchos cubanos trabajar en puntos específicos y han hecho cosas que más nadie hace, como por ejemplo la fumigación en los lugares donde prestan servicios, sin embargo, debemos admitir que desaparecen en el mar de tantas otras personas que se mueven sobre todo en busca de imagen y de visibilidad.

“Lo que hacen debe tocar el más alto nivel en resultados positivos porque de alguna forma se verá un día y se establecerá la diferencia entre la publicidad de los que vienen a ver resultados y montar un reality-show de una parte y de la otra, el silencio discurso de la buena acción y de lo bien logrado. Confío en su preparación y su calidad humana para evolucionar en espacios hostiles y salir airosos y enaltecidos”.

Eres un joven profesional formado en Cuba ¿cuánto ha influido en tu proyección social en tu país, la experiencia vivida entre cubanas y cubanos?

“Ante todo debo aclarar que soy cristiano protestante, y eso dice mucho en mi manera de ver o de hacer las cosas. Antes de llegar a Cuba, yo era un traductor intérprete que ganaba un salario. Lo había dejado todo para experimentar algo nuevo en Cuba. La realidad cubana no es tan distinta de mis sueños, solo que los caminos difieren.

“Mis vivencias en Cuba han creado en mí la paciencia y la perseverancia, la voluntad de ayudar cada día más y eliminar en mí el gusano de interés personal que pudiera existir.

“La capacidad movilizadora y organizativa de los cubanos me fascinó desde mi primera participación en una tribuna abierta, pasando por las marchas, las reuniones en la Plaza de la Revolución, el 1ro de Mayo hasta las evacuaciones cuando hay ciclones y luego la recuperación”.

Una amiga de una amigo le contó después de regresar de Haití, tras el terremoto, que nunca había visto tanta fuerza en un pueblo como la que sintió entre los haitianos y las haitianas. ¿Cómo podrían ponerse todos esos valores que atesora el pueblo haitiano en función de la reconstrucción que sueñan ustedes mismos?

“Durante dos siglos cada haitiano lucha para sobrevivir, es por eso que se ve tanta fuerza por los que no nos conocen cuando nos es normal salir adelante en momentos difíciles porque nacimos y tal vez moriremos en momentos difíciles.

“Unirnos es un gran trabajo. No hay conciencia nacional, no hay orgullo ciudadano, no se cree en nadie, no hay modelos. Hace falta construir o inventar líderes dignos, que saldrán solo de un buen sistema educativo (y cultural), como resultado de una buena formación ideológica, filosófica y religiosa, porque somos un país cristiano o por lo menos es lo que se dice”.

¿Qué le dices a tus amigos y conocidos en Cuba, que de inmediato se preocuparon por ti y que si tienen la posibilidad de ayudarte, a ti y a los tuyos, lo harían con gusto?

“¡A cada amigo, mérito y derecho a una palabra especial como lo he hecho muchas veces en Cuba, especialmente en la facultad al regalarlos libros a ellos! Muchos me brindaron su casa, otros me ofrecen medicinas; los que están fuera de la Isla me enviaron dinero que me sirvió para ayudar a otras personas más necesitadas que yo. No tengo un trabajo fijo, pero mi fe es mi fuerza y los resultados han sido espectaculares. Como no me es permitido decirle a cada cual una palabra especial en este espacio, sabiéndolo yo también no todos tendrán la oportunidad de leerme, les digo que el pueblo haitiano no es culpable de su subdesarrollo, que si tenemos buenos dirigentes podemos hacer milagros, que el abrazo sería intenso y largo si un día tuviéramos la oportunidad de encontrarnos, que aprenderemos mucho de ustedes”.

¿Alguna otra cuestión, anécdota que quieras añadir?
“Solo quisiera pedirle al gobierno cubano que acoja a más estudiantes en su seno porque la universidad haitiana no se va a recuperar pronto. Agradezco a quien haya seguido hasta aquí. Ofrezco toda mi colaboración a Cuba porque es mi segundo país. Nunca dejaré de pensar en ustedes.

“¡Hasta la victoria siempre!

“¡Revolucionariamente!”

Reniteau JEAN

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