Y a pesar de todo, se puede mover montañas

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Susana Méndez Muñoz

Y a pesar de todo, de 30 minutos de duración, es una coproducción ICAIC y Producciones Caminos del Centro Memorial Martin Luther King, jr, se apoya en la obra pictórica del artista de la plástica Maykel Herrera y narra la historia de cuatro posibles protagonistas de sus cuadros y el impacto del bloqueo norteamericano en ellos y en la sociedad cubana en general, desde un discurso poético.

Juan Carlos Travieso Fajardo es un joven de San José de las Lajas devenido viejo hombre de los medios, ya que desde los 8 años entró en la radio como corresponsal juvenil y actor de programas infantiles —avalado por una peculiar voz—, y salió de ella solo en el 2000 en que comienza su labor en la televisión cubana, en la cual actualmente dirige en el Canal Habana los espacios Coordenadas, Secuencia, Entre manos, y en ocasiones especiales el humorístico Motor de arranque.

Su filmografía refiere los documentales Historia de una flor, 2001; Frank Delgado, una nueva trova, 2002; Con las cuerdas de la vida yWemilere, tradición y vida, ambos del 2003; El debutante yEl gran robo del tren, concebidos en el 2004.

Travieso conversó con el Periódico Cubarte, acerca de su más reciente producción.

¿Qué motiva la realización de este documental?

A mí me solicitan hacer un documental que abordara el tema del bloqueo…

¿Quién?

El ICAIC, en este caso, y a esa hora “me empezó el bichito” de cómo acercarme a este tema tan manido, tan panfletario a veces, de otra manera.

¿Cuál es el destino de este encargo?

El destino de este documental es su presentación en la Asamblea General de las Naciones Unidas en el contexto de la votación del informe de Cuba sobre la resolución 66/6 de ese órgano, titulado “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos de América contra Cuba”, que se realizará el próximo día 13 de noviembre.

¿Qué otra manera de abordar el tema encontró?

Me propuse hacerlo desde un acercamiento al impacto que podía tener, y que tiene de hecho el bloqueo, en los niños y en los adolescentes, en las generaciones más jóvenes, en primer lugar porque a veces son las menos conscientes del impacto que realmente tiene en sus vidas cotidianas y era una forma de sensibilizar a los cubanos, a las jóvenes generaciones de cubanos sobre ese tema tan difícil, y a la vez me permitía también llegar a otros públicos, porque una historia contada a través de la infancia tiene el poder de sensibilizar a muchas personas y mueve montañas siempre.

Yo tenía bastante relación con el artista de la plástica Maykel Herrera y conocimiento de su obra y recordé que la misma está vinculada a los niños; una buena parte de su creación está inspirada en los niños, justamente en esos, en los que andan en la vida cotidiana y sufren las penurias, y no tienen todos los juguetes… El trabajo de Maykel de alguna manera refleja eso, es decir, la sustitución de juguetes que no tienen por carriolas, o por papalotes inventados, calderos o cazuelas en los que los niños se inventan sus juegos, y de alguna manera ese era el espíritu que yo quería para el documental.

Luego de esta definición, hablé con Maykel, le pedí su obra para analizarla, estudiarla y ver si de verdad era lo que yo estaba buscando y encontré, efectivamente, que por ahí iba el camino.

¿Y las historias?

Nos dimos después a la tarea de buscar historias de niños vinculados con las artes, fundamentalmente, y ahí encontramos historias de vida que eran en realidad lo que queríamos: contar el efecto y el impacto que tiene el bloqueo en la existencia de esos muchachos, y lo hicimos a través de sus sueños, a partir de su desarrollo en la vida diaria y de sus aspiraciones cercanas al arte.

El documental fue por ahí entonces engarzándose entre estas historias, las propuestas que hace Maykel y la realidad cotidiana de los muchachos, del pintor, la mía, la de todos.

Lo primero que hicimos fue una selección de determinados centros educacionales donde pudiéramos acceder a historias que tuvieran ese vínculo con el tema que queríamos desarrollar. Visitamos entonces las escuelas de arte, donde siempre hay una afectación directa por el bloqueo en cuanto a la compra de los instrumentos musicales, de los materiales de artes plásticas y en general. Los estudiantes de estas escuelas sufren la escasez de todo; eran lugares donde fácilmente podíamos encontrar historias. Pensamos también en las escuelas de deportes, donde la situación es similar. Fuimos a la escuela “Solidaridad con Panamá”, y en todos esos lugares encontramos historias; algunas las descartamos y nos quedamos con las más convincentes.

Una de estas es la de una muchacha oriunda de la Ciénaga de Zapata y está estudiando aquí en La Habana, en una escuela de arte; ese solo hecho dice muchas cosas porque ¿qué posibilidades tendría esa muchacha de cumplir su sueño de ser músico en otras circunstancias y en otras condiciones?

Otra es la de una joven que estudia ballet, danza, y sus padres son enfermos portadores del VIH SIDA, y aquí hay entonces una doble historia, la de ella y la de sus padres, lo que engrandece el documental.

En la escuela “Solidaridad con Panamá” conocimos a una alumna que sueña con ser periodista, pero es totalmente minusválida. La otra historia corresponde a una muchacha que estudia en la Escuela de Circo.

Ese afán que tienen todos los personajes de sobreponerse a las dificultades, de encontrar alternativas para llegar a ser lo que quieren, de encontrar variantes y opciones siempre para abrirse camino en la vida es de alguna manera el símbolo que nosotros queríamos reflejar en el documental también, de lo que hace el pueblo cubano en su cotidianidad, y lo que hace día a día cualquiera de nosotros para cumplir nuestros sueños.

El documental por tanto refleja también cómo, a pesar de las circunstancias financieras y la escasez derivada en Cuba, se respetan los derechos de los niños y los adolescentes.

Sí, muchas personas que lo han visto me han dicho que sirve para ilustrar el tema del bloqueo pero también para el tema de los derechos humanos, para manifestar todo lo que el Estado cubano hace en cuanto a los derechos de la infancia, la adolescencia y la juventud, y en boca de los favorecidos. En el documental no se pone a discursar a ningún funcionario ni dirigente, solo a la gente del pueblo, a los cuatro niños, a Maykel y a su inspiración.

Maykel es el que lleva las historias y quien va presentando a través de sus cuadros a los personajes, y a través de sus cuadros y de los personajes vamos relatando también la realidad de los cubanos, es ese el colofón. Trabajé el documental con una técnica dramatúrgica que es de progresión acumulativa, si uno le retira algunos carteles al documental no entiende desde el principio bien de qué estamos hablando; para hacerlo más claro y más explícito le colocamos esos carteles que suministran información, por la función que tiene de proyectarse en el exterior del país, específicamente en la ONU, y a ese público necesitábamos facilitarle otros datos que los cubanos conocen y dominan. Cuando el documental termina, ya la carga de información te lleva a la conclusión de que todo esto que vivimos, todos los problemas que pasamos cotidianamente, tienen que ver de verdad con el bloqueo, y en gran medida está demostrado en el documental lo que hacen cada una de las personas para sobreponerse a esas dificultades que, te decía, es como el símbolo que he querido utilizar.

¿La música que utiliza el documental es compuesta para el mismo?

Sí, la música incidental es compuesta e interpretada por Ernesto Cisneros, que ya tiene una trayectoria en el audiovisual; hizo, por ejemplo, con Edesio Alejandro la música para Suite Habana, y en otros materiales ha puesto su talento y sus creaciones. Y la canción del final, Primero habrá que ver —que para mí es muy importante porque fue compuesta especialmente para el documental, inspirada en él y sus historias—, es de la autoría y está interpretada por Ariel Barreiros, un trovador de Aguada de pasajeros.

¿La compuso antes o después de filmado el documental?

Desde antes de filmar el primer plano, ya yo me había sentado con Ariel y le había dicho de qué iba el documental y cómo quería que fuera su canción. Prácticamente en el documental no se habla de bloqueo, y en la canción tampoco yo quería que se mencionara, porque no quería que tuviera un tono panfletario; entonces le definí que era un tema que tenía que tener mucha poesía y yo creo que la canción es publicable, porque la letra es para disfrutarla, para exhibirla en todo su esplendor porque realmente logró trasmitir con un toque de poesía especial el significado de lo que queríamos, y constituye un cierre divino.

¿Qué relación puede establecerse entre este documental y su filmografía anterior?

Creo que de alguna manera en mis obras anteriores siempre me he acercado a la realidad cubana, mis documentales siempre han tenido esta proximidad desde diferentes aristas, desde la historia de amor de dos campesinos, hasta la música y las reflexiones que hace de esta Frank Delgado, o en Wemilere…, en el que se aprecia cómo ese sincretismo religioso se ha llevado también a la vida diaria, no es solo una religión. Creo que es eso lo que puede unir a Y a pesar de todo con mi obra anterior, y la trova, que me sigue marcando, de alguna manera soy un trovadicto y por eso la trova me tiene que acompañar siempre.

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