“Yo soy una enamorada del Movimiento Sin Tierra”

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Tamara Roselló Reina

“Cuando uno conversa con un campesino que te dice que entró al Movimiento de los Sin Tierra (MST) para obtener un pedazo de tierra, cultivarla y alimentar a su gente, pero luego se dio cuenta que la tierra no es algo individual, sino colectivo, que permite producir alimentos para el pueblo; ese campesino ha cambiado su manera de pensar”.

Aleida Guevara, la hija mayor del Che, contó a los asistentes a la presentación de su último libro en la Casa de la Amistad, cómo surgió la idea de poner en común a través de estas ciento ochenta y cuatro páginas, la vida y riqueza del movimiento campesino brasileño. “Pensé que era correcto compartir esa experiencia y mostrar qué es el MST y por qué para mí representa la esperanza en América Latina.”

Escribir sobre sus intercambios con luchadores de otros países, parece ser una apuesta socializadora que se ha propuesto Aleida. En ese sentido esta es la segunda contribución que hace. La primera fue Chávez un hombre que anda por ahí…, ambos textos impulsados por la editorial latinoamericana Ocean Sur.

La obra sugiere un diálogo con João Pedro Stedile, fundador y uno de los dirigentes del MST y con varios campesinos incorporados a la organización. “Es un libro conversado, que dejas de leerlo para empezar a escucharlo (…)-aseguró Gabriel Caparó, periodista y editor del sitio La Ventana, de Casa de las América. Ayuda que sea Stedile economista y un gran comunicador. Donde parecería que nos va a hablar sólo del MST, lo hace del movimiento agrario en el Brasil. Nos traza un mapa de los mecanismos trasnacionales no sólo de esa nación, sino del planeta. Va de lo local a lo global.”

Puede ser útil a la izquierda, porque le plantea una serie de temas: “cómo incorporar a las nuevas generaciones, la articulación de experiencias, la horizontalidad en el ejercicio del poder (…) Se puede tener fe en que todavía hay una puertecita abierta para el futuro y este libro nos la devela”, comentó Caparó.

Por su parte el reverendo Raúl Suárez se preguntaba ¿por qué nos ha enamorado el MST? Entre otras muchas razones apuntó: “porque es un movimiento social, donde la radicalidad ideológica ha estado unida a una motivación de fe, que necesariamente no tiene que ser religiosa y esto sin contradicción alguna. De ahí que pastoral de la tierra, comunidades eclesiales de base, teología latinoamericana de la liberación y movimiento social han forjado un compromiso tan fuerte…En muchos de los asentamientos de los Sin Tierra está la presencia de un sacerdote o una religiosa, que forman parte de la comunidad y han compartido sus luchas, sus resistencias”.

El también diputado a la Asamblea Nacional y director general del Centro Martin Luther King, reconoció que el MST ha sido una voz profética al poder jerárquico de la iglesia y a los partidos de derecha y de izquierda, ante sus inconsecuencias. “Con ellos y ellas hemos aprendido que el reino de la libertad que soñara Carlos Marx requiere una relación más humana y justa con la propia tierra. Su manera de verla como una realidad viviente, le confiere un modo tierno y la tierra entonces les responde con la dádiva del precioso fruto.”
Para Marcos Araujo, estudiante de Economía en la Universidad de La Habana y uno de los 92 militantes del MST, matriculados en la enseñanza superior en la Isla, “el movimiento significa un nuevo proyecto de sociedad que está formado por hombres y mujeres, que luchan por mejores condiciones de vida, por sus derechos…”

El joven agradeció la oportunidad que representa esta publicación para conocer el problema agrario de Brasil, la injusta desigualdad social, que se presenta en la actualidad como un desafío muy grande para su pueblo y la certeza de “que la solidaridad y el compromiso con la clase trabajadora, es muy importante.”

MST: Simiente de la vida y la esperanza, termina con documentos históricos, que complementan una mirada a este movimiento brasileño que lleva 25 años, ensayando otro modo de relacionarse y de construir el bienestar de los seres humanos en armonía con la naturaleza.

La autora de este título dice que el MST muestra un camino, un ejemplo a seguir en unidad, resistencia, coherencia, para nuestros pueblos y ese futuro que todos necesitamos. “Comparto esta experiencia y espero que se enamoren de él como lo estoy yo”, concluyó Aleida.

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